Hace unos años presenté un trabajo sobre la fortaleza de los medios en nuestra sociedad. Era un trabajo académico. Entonces pudo sonar fuerte pero, desgraciadamente, hoy se queda corto.
"El texto que se nos presenta se hace una clara
defensa del paradigma alternativo frente al dominante.
Para bucear dentro de la
concepción que el autor tiene de la situación de los medios, es necesario
profundizar un poco en su biografía profesional. Ramonet, aparte de la
infinidad de reconocimientos académicos, tiene la gran fortuna o la gran
capacidad de haberse adelantado a su tiempo con bastante clarividencia. Me explico. En 1997, un artículo escrito en Le Monde Diplomatique, publicación que el
dirige durante 18 años, es el detonante del grupo ATTAC, grupo que promueve la
democracia frente a los mercados y la tasa Tobin. Qué casualidad que hoy mismo
se están debatiendo esas dos mismas cuestiones, a nivel comunitario y en la
campaña electoral. De ahí su inconmensurable visión de futuro. Entre otras
muchas publicaciones sobre las desigualdades sociales y el papel de los medios
encontramos esta conferencia de 2005.
El texto nos pone varios ejemplos de cómo los medios están al servicio de las élites
de todo el mundo. Señalar los ejemplos de la Guerra de Irak (medios
estadounidenses y del resto), el 11M(medios españoles), ascenso de Berlusconi
(medios italianos) y Hariri (medios libaneses).
Todos estos ejemplos abundaban en la teoría de
que la comunicación resulta ser un proceso unidiraccional, donde las masas
consumen una información y la “no realidad” infundida se hace verdaderamente
real por la repetición del mensaje. Este concepto determinista, de saber cómo
va a responder la sociedad ante una información propagada y los efectos que
sobre la masa se produce, parece despedazarse con ejemplos tan claros como el
propio 11M y el referéndum de Francia. En ambos casos la audiencia participa de forma activa en el proceso comunicativo
interpretando los mensajes y, sobre todo, cuestionando el principio de
veracidad de lo que están recibiendo, ya que consideran que los medios pueden
estar en connivencia con el poder o, mucho más grave, los medios y el poder
pueden formar un mismo ente.
Ramonet expone brillantemente que los medios de
comunicación deben erigirse como cuarto poder cuando los principios
democráticos no están plenamente garantizados. El ejemplo de Zola es
significativo en J´acusse”. Pero surge de nuevo su visión futura y nos propone
ejemplos como el de las denuncias de los propios soldados en la guerra de Irak.
Los medios no ejercieron de cuarto poder y se impone otro poder, que ya en
2003, el propio autor define como 5º Poder:
“Un "quinto poder" que nos
permita oponer una fuerza cívica ciudadana a la nueva coalición dominante. Un
"quinto poder" cuya función sería denunciar el superpoder de los
medios de comunicación, de los grandes grupos mediáticos, cómplices y difusores
de la globalización liberal. Esos medios de comunicación que, en determinadas
circunstancias, no sólo dejan de defender a los ciudadanos, sino que a veces
actúan en contra del pueblo en su conjunto. Tal como lo comprobamos en
Venezuela”...
Fin de la Parte 1 de 2


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