Con el permiso de Greta, vamos a analizar una obra de arte que pudiera dar que hablar.
Discurso denotativo:
La
obra de arte nos muestra una escultura de un cuerpo desnudo femenino, de color
blanco, que nos da la espalda mientras observa una montaña de ropa de
diferentes colores y texturas. La montaña de ropa tiene la misma altura que la
estatua y su colorido en términos generales está compuesto por colores apagados
y con poco nivel de saturación, a excepción de tres tejidos naranja, rojo y
verde, que se encuentran en la base de la montaña y a la izquierda de la imagen
respectivamente.
Discurso Connotativo:
Podemos
orientar este discurso desde dos puntos de vistas:
1. El humanístico
2. El ambiental
1. HUMANÍSTICO
La
imagen nos revela que muchas veces en la vida vagamos desnudos en sapiencia,
ilusión, conocimiento u objetivos y, ante la posibilidad de poder colmar las
expectativas de algunas de esas carencias nos sentimos en la difícil tarea de
elegir. Resulta difícil elegir algo porque lleva implícita la acción de
renunciar a otra cosa. En esa tesitura parece encontrarse la dama de blanco que
parece más preocuparle qué ponerse que encontrarse desnuda. En este mismo
sentido podemos percibir que ya ha elegido “no elegir” los tejidos saturados
(naranja y rojo), porque los ha sobrepasado (obsérvese el pie izquierdo que
todavía no lo ha apoyado, puesto que viene de atrás) y, del mismo modo, desdeña
el verde (también saturado) porque su mirada se orienta hacia la derecha de la montaña
de ropa.
En
la imagen destaca el color apagado de la ropa, en su inmensa mayoría, para
poner de manifiesto que lo que verdaderamente debe llamar la atención y ser el
elemento punctum de esta obra es la pureza y blancura del cuerpo desnudo.
Podemos
advertir que la tarea de escoger con tranquilidad la ropa adecuada, forma parte
de la propia personalidad de la dama de blanco, ya que en su tocado se observa
la perfección con la que tiene recogido su pelo y la delicadeza de su posición
en la tarea de observar la infinita muestra de ropa disponible.
2. AMBIENTAL
El
hombre (la mujer) es un ser cuya principal preocupación se basa en el placer de
satisfacer sus necesidades en el momento, sin pararse a pensar en lo venidero.
Del estado de aparente tranquilidad y quietud (dado por su posición), se extrae
la más que probable posibilidad de que la única preocupación que tiene la dama
de blanco es elegir con acierto. Lejos de sus pensamientos se encuentra la
evidencia de que hoy la montaña alcanza ya su altura, pero ¿dentro de unos
días, meses o años podrá tan siquiera moverse entre esos trapos apilados para
poder escoger alguno de ellos?. En este caso el punctum se encuentra en la
montaña de ropa que nos adentra en los conceptos, muchas veces contradictorios,
de desarrollo y crecimiento. El término crecimiento, desde un punto de vista
puramente económico viene dado por el aumento de los bienes puestos en juego en
el mercado y su adquisición por parte de los compradores. En la obra observamos
que la inmensa oferta que se expone, fruto de una sociedad consumista, se
encuentra frente a una figura que no desea cambiar de bienes, porque no posee
ninguno (salvo su propia naturaleza). Esta ausencia de todo por parte de la
escultura puede definir el desarrollo como aquello que cubre nuestras
necesidades sin proporcionar daños futuros para el medio ambiente. El
crecimiento, por el contrario, cubre también nuestras necesidades pero deja
rastro. Un rastro que es la clave de la obra desde este punto de vista.

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