TVE EN EL SIGLO XXI

El texto que sigue ha sido firmado por 1.500 trabajadores de TVE, hasta hoy Televisión Española. Los comentarios en rojo no los han firmado porque son aclaraciones pertinentes que cualquier lector debería conocer:


"Tras dos años de malas prácticas profesionales –denunciadas de forma reiterada en los informes y dictámenes del Consejo de Informativos– los niveles de manipulación y censura han hundido la credibilidad de TVE y la acercan peligrosamente a los modelos de Telemadrid o Canal 9 (ambas cadenas están auspiciadas por sus respectivos gobiernos autonómicos del Partido Popular). La contratación de personal externo y su nombramiento para responsabilidades editoriales, cuando existe personal interno altamente cualificado, supone además de un agravio para los trabajadores, un gasto injustificado al que debe hacer frente toda la sociedad en estos momentos de graves dificultades económicas. (¿figurará en los contratos el epígrafe de "Comisario Político"?)
Queremos reafirmar nuestro compromiso con una televisión pública, unos Servicios Informativos y una web al servicio de los ciudadanos, desde el convencimiento de que son una pieza fundamental para la salud democrática de nuestro país"

Para cumplir con nuestro deber como servicio público sufragado por el contribuyente, exigimos que los profesionales de la información de RTVE puedan trabajar con total libertad e independencia, de acuerdo a los códigos deontológicos de la profesión y a las directrices que marca la propia Ley de la radiotelevisión Pública. Asimismo, consideramos imprescindible volver a un sistema que haga necesario el consenso y el acuerdo en el Parlamento (¿es esto pedir tanto?) para el nombramiento de los más altos responsables de RTVE."


Si este texto estuviera fechado durante el franquismo podríamos, al menos, vociferar que qué tiempos más desastrosos vivían nuestros padres y abuelos donde la petición de libertad de información podría ser un motivo suficiente de lucha contra un enemigo localizado y, sobre todo, personalizado. El problema es doble: el texto es reciente y la raíz de este despropósito no tiene una cara ni un nombre propio al que atribuirle este secuestro informativo.

Si el siglo XX fue el siglo de las grandes guerras, nuestro siglo XXI empieza a caracterizarse por la volatilidad de los culpables, esto es, la invisibilidad de las manos que atenazan.

En el XX las soluciones fueron dramáticas. Ya veremos en el XXI.

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